Los días que estuve en Dahkla fueron tranquilos, sin sobresaltos, lejos de los acosadores de los zocos. Al ser un pueblo poco turístico, los zocos son básicamente mercados para los habitantes del pueblo, por lo que allí los comerciantes se preocupan más por atender bien a sus vecinos que por obtener ingresos de los bolsillos de los pocos turistas que pasan por allí. Dahkla es una de las puertas al desierto, y está a pocos pasos de Mauritania, pasos que no di por falta de dinero (o de agallas).
![]() |
| Viajeros hacia el desierto: Mauritania |
![]() |
| Una habitación doble por 80 dh: 8 euros. Limpia y con vistas al zoco |
![]() |
| un pueblo tranquilo, sin mucho movimiento |
![]() |
| vistas desde el hotel |
![]() |
| el té marroquí con sus dosis enormes de azúcar |
![]() |
| compañeros de viaje |
Precisamente por ser un sitio tranquilo, fui muy bien recibido. la gente es muy amable y pasé algunos ratos divertidos con los tres chicos que conocí en el viaje en autobús, Nino, Omar y Nabil. Conocí de primera mano todas las inquietudes del inmigrante marroquí, ya que ellos se habían movido por Europa, sin mucha suerte. Ahora buscaban trabajo en su país, recorriéndolo de cabo a rabo.
Lo mejor de haber estado en Dahkla, fue respirar el ambiente de un pueblo; estar allí sin pretender llegar a los museos, monumentos, etc, porque no hay. Así que los tres días que anduve por allí los dediqué a disfrutar del lugar.
![]() |
| alegría en Dahkla |







No hay comentarios:
Publicar un comentario